Ludwig Mises reseña el escrito de ocasión de Gustav Seibt Deutschlands kranke Wirtschaft und ihre Wiederherstellung (La economía enferma de Alemania y su restablecimiento; Bonn 1923), que el profesor de estadística de Bonn había presentado con fecha de 1 de diciembre de 1922. Mises valora que el escrito se enfrente con decisión a los errores corrientes de la política económica de la época: Seibt parte de exposiciones de teoría monetaria, desarrolla la teoría cuantitativa del dinero y rechaza la teoría de la balanza de pagos de los tipos de cambio, para fundar sobre ello la crítica a las concepciones dominantes acerca de la liquidación de activos, el consumo de capital, la subproducción, la protección de inquilinos, la política fiscal y las reparaciones. El programa de reforma culmina en las exigencias de «detener la imprenta de billetes» y «volver a la economía libre». Mises hace constar que la advertencia de Seibt sobre el colapso del sistema monetario alemán se ha confirmado, pero que tampoco a él se le escuchó, como a otros que advirtieron, y recomienda el escrito como una introducción clara y de comprensión general a los problemas teóricos de la política económica alemana.
Reseña: 'La economía enferma de Alemania y su restablecimiento' del Dr. Gustav Seibt
Seibt, Dr. Gustav: Consejero privado del Gobierno, profesor de Estadística en la Universidad de Bonn: Deutschlands kranke Wirtschaft und ihre Wiederherstellung. Bonn 1923. Editorial A. Marcus & Weber (Dr. jur. Albert Ahn). En octavo. 76 págs.
Por los desvíos y caminos errados que ha transitado la política económica alemana en los últimos tiempos, la publicística la precedió como guía. No se cometió ningún desacierto que no hubiese sido recomendado mucho antes, con el mayor despliegue de elocuencia, en la literatura económica. Bismarck propuso una vez —en una propuesta que, naturalmente, no iba en serio— introducir el socialismo a modo de prueba en algunos distritos, para demostrar su insuficiencia mediante el experimento. La política de sus sucesores puso todo el Reich alemán a disposición para ensayar doctrinas cuyos defectos se habrían debido reconocer también sin el cruel experimento. Que se haya dejado dominar la opinión pública durante tanto tiempo por las falsas doctrinas seguirá siendo siempre el punto más oscuro en la historia de la ciencia social alemana.
El gran mérito del breve escrito de Seibt reside en que arremete de manera resuelta contra todas las falsas doctrinas en boga. El punto de partida lo constituyen consideraciones de teoría monetaria; con razón comienza Seibt su escrito con las palabras: «La clave para comprender nuestra evolución económica actual hemos de buscarla en la teoría del dinero». A continuación desarrolla, de manera sencilla y clara, los rasgos fundamentales de la teoría cuantitativa y pone de manifiesto la insostenibilidad de la teoría de la balanza de pagos de los tipos de cambio de divisas. Con ello ha ganado entonces una base firme sobre la cual puede edificarse la confrontación con las concepciones dominantes acerca de la liquidación, el consumo de capital, la subproducción, la protección del inquilino, la política fiscal y las reparaciones. Al final viene luego un programa de reforma que culmina en dos exigencias: «Paralización de la máquina de imprimir billetes» y «Vuelta a la economía libre».
El librito de Seibt está fechado el 1 de diciembre de 1922. En el prólogo observa el autor que, si no se logra poner en orden la moneda y la economía, según su estimación «no pasará ni un año más antes de que Alemania se hunda». Hoy sabemos que tuvo razón en su estimación; la catástrofe del sistema monetario alemán llegó bastante pronto. A Seibt se le hizo tan poco caso como a otros que expresaron opiniones semejantes; tampoco se siguió su consejo de aprovechar las experiencias de otros Estados, ante todo de Austria. Y previsiblemente todavía pasará mucho tiempo hasta que se deje de seguir a los charlatanes y de menospreciar las advertencias serias.
El trabajo de Seibt es un escrito de circunstancias; algunos datos que emplea están hoy superados. Pero, como todo buen escrito de circunstancias, su trabajo no envejecerá tan pronto. Se cometería una gran injusticia si se quisiera apartarlo despreocupadamente a un lado porque no dice nada sobre algunas cuestiones surgidas recientemente, como por ejemplo la ocupación del Ruhr, el Rentenmark y similares. Las falsas doctrinas que él destruye dominan por desgracia todavía hoy los espíritus, y las teorías correctas que pone en su lugar siguen siendo correctas hoy y lo seguirán siendo siempre. Apenas existe una introducción más clara y de proceder más lógico a los problemas teóricos de la política económica alemana; al mismo tiempo, el estilo de redacción es extraordinariamente sencillo, de modo que cualquiera puede entenderlo. El librito, junto con algunos pocos otros escritos —por ejemplo, junto con «Die Nationalisierung der Kriegsmilliarden» de Dietzel—, dará siempre testimonio de que también economistas nacionales alemanes reconocieron de antemano las consecuencias que la política inflacionista y estatista necesariamente había de acarrear, y advirtieron a tiempo. Por qué no se prestó atención a estas voces, sino a las ciertamente mucho más numerosas de quienes proclamaron lo contrario, exponerlo no es este el lugar.